lunes, 20 de febrero de 2012

¿Por qué los alumnos no están acostumbrados a leer antes de contestar?

¿Se les da todo hecho? 
¿Se les está acostumbrado a no pensar antes de contestar?
¿Qué está pasando con nuestra Metodología?
 
BEGOÑA A.P.

¿Puede compatibilizarse una enseñanza de calidad con una atención a la diversidad en el aula?


Quizá se trate de una pregunta retórica; personalmente vengo planteándome esta cuestión desde hace bastante tiempo.
Nótese que indico dos términos (calidad y atención a la diversidad) que parecen contrapuestos y que han sido esgrimidos por una y otra de las dos fuerzas políticas mayoritarias en nuestro país.

 - ¿Por qué cada sistema educativo va acompañado de su correspondiente terminología? 
 Cada nueva Ley de Educación, o modelo pedagógico en que se sustenta pone de moda una serie de términos a los que tenemos que acostumbrarnos los docentes y que, en bastantes casos, confunden o simplemente dejan de llamar "pan" al pan y "vino" al vino. En determinados grupos de alumnos de ESO (incluso Bachillerato) se hace poco menos que imposible conseguir una "calidad" o excelencia (otra palabra que ha acabado politizándose) cuando buena parte de nuestro tiempo y de nuestras energías se nos van en enseñar a ciertos alumnos a comportarse, a "saber estar" en el aula, a adquirir hábitos elementales para su aprendizaje, o incluso, a inculcarles el respeto debido a sus compañeros y al propio profesor.

 - ¿Está fundamentada esa falta de entendimiento que parece observarse entre profesores de materias y profesorado de apoyo? A veces siento que no tengo todo el apoyo que necesitaría para tratar a determinado alumnado que parece "huir" de las clases, que "se les cae el mundo encima" y que requieren una atención individualizada por parte de un especialista. La cuestión se vuelve más acuciante en un momento como el actual en el que los recortes vienen afectando de una manera o de otra a todo el sistema educativo. Considero que no se trata simplemente de atender a lo "buenos" y dejar en manos de los compañeros del Departamento de Orientación al resto, sino más bien de tener las herramientas y el apoyo adecuado para atender, formar y exigir tanto a unos como a otros.

 Fco. Javier R. G.

¿Rincones o Juego libre?

Siempre hay debate, diferentes visiones, concepciones, ideas... sobre la utilización de los Rincones en Infantil.

Unos los utilizan como complemente de la actividad central, otros los utilizan como el eje de su práctica educativa, si los organizas, programas, realizas selección de material y actividades... pueden mucho potencial educativo...

¿Cómo lo haces tú? ¿Qué visión tienes de ellos? ¿Los tienes planificados?

 

Jose Ramón G.G.


¿ENSEÑAR O APRENDER A LEER?

¿Enseñamos a leer o el alumno aprende a leer?
¿Qué método de enseñanza de la lectoescritura es el adecuado?
¿Mediante el método constructivista aprende a leer cualquier alumno, incluso el que posee menos capacidades?
Todos sabemos que la motivación es la estrategia para que nazca el deseo de adquirir esta destreza y ahí está el éxito de nuestro método, ¿pero realmente se puede llegar a todo el alumnado? ¿cómo podemos optimizarlo?
 
Mª Teresa M. M.

¿Que estudios tienen menos paro? (Artículo de el País).

 
"En una fiesta con 100 personas, algunos invitados se dan la mano y otros no, pero puedo estar seguro de que al menos dos han saludado al mismo número de gente. ¿Por qué?".
Mal empezamos. Cuando una está a punto de decir que es de letras, Adolfo Quirós, portavoz de la Real Sociedad Matemática Española (RSME) se adelanta: "Habría que erradicar esa frase". Le preocupa el anumerismo (el analfabetismo matemático), del que nos excusamos sin reparos: "En un restaurante a nadie le da apuro decir 'divide tú la cuenta'; pero nos cortaría mucho pedirle a alguien que nos leyese el menú".
Por ello la RSME (www.rsme.es), que se fundó en 1911, celebra su centenario haciendo hincapié en la divulgación. "Es el gran reto de las matemáticas", dice Quirós, que también dirige la revista trimestral La Gaceta de la RSME, que reciben los 1.700 socios de la Sociedad.
El anumerismo no es culpa de los de letras. "Las matemáticas son difíciles", admite el teórico, "y al enseñarlas, los matemáticos no deberíamos poner tanto énfasis en las cuentas como en las ideas". "Presionados por los programas nos concentramos en enseñar a sumar, y ello te quita tiempo para enseñar a pensar en cómo se suma".
Con ocasión del centenario se han organizado coloquios y congresos para profesionales del número, pero también actos para los legos. En CosmoCaixa Madrid se expone hasta junio RSME-Imaginary en la que se representan físicamente fórmulas algebraicas ("de esas que uno odiaba en el colegio"). "Lo que hacemos es relacionar en una pizarra interactiva el álgebra, la geometría y vida real", dice Quirós. Detrás de un limón, un donut (que los matemáticos llaman toro) o el estadio de Pekín hay una fórmula. "Las matemáticas están detrás de infinidad de cosas de la vida cotidiana", dice Quirós. Un móvil funciona gracias a códigos y criptografía; un escáner es capaz de generar la imagen de un cerebro gracias a algo que se llama transformada de Radon (no por radón el elemento, sino por Johann Radon, el matemático austriaco nacido en 1887).
"Las matemáticas van mucho más allá de hacer cuentas", dice Quirós, "aunque las cuentas también importan". Por ejemplo para quitar el "halo de misterio" que tienen los porcentajes en un titular de periódico: "Los periodistas tienden a aprovecharse de las matemáticas para convertir pequeñísimas fluctuaciones en llamativos titulares, como cuando comparan los muertos en carretera de un fin de semana de un año y el siguiente". El problema es que "la gente teme las matemáticas, pero también las respeta".
Para que los números no abrumen solo hay una fórmula: divulgación. Más allá del centenario, la RSME se vuelca en ella manteniendo el portal www.divulgamat.net, organizando mediáticas Olimpiadas Matemáticas o convocando concursos literarios de relatos matemáticos.
Cuando se fundó la RSME, "el nivel en España era muy bajo". "Apenas había matemáticos profesionales", indica Quirós, explicando que los dos primeros presidentes de la institución fueron ingenieros de caminos. "Al poco tiempo de empezar a editar la revista se dieron cuenta de que tenían que rebajar el nivel, porque ni siquiera los socios la entendían".
Hoy, las cosas han cambiado mucho: "Hay muy buenos investigadores jóvenes, aunque aún son pocos, y hay más chicas que chicos estudiando a nivel universitario". Lo mejor: "En matemáticas no hay apenas paro".
La especialidad de Quirós es de lo más abstracta: geometría algebraica. "Ya la estudiaban los griegos, pero solo ahora se le ha encontrado una aplicación práctica en criptografía", dice el teórico. ¿Entonces la estudiaban por entretenimiento? "No, como un ejercicio intelectual, por lo mismo que se estudia historia o latín", dice el profesor con paciencia. ¿Qué hay de los tópicos sobre los matemáticos? "No es cierto que vivamos ensimismados en nuestro mundo, pero sí que somos muy rígidos, nos preocupa mucho la precisión, no nos andamos con tonterías y, por ello, a veces podemos parecer algo pedantes", dice.
Por cierto, la solución al problema de los invitados que se saludan se encuentra en el principio del palomar (o de Dirichlet, que lo enunció). "Si tengo 25 palomares y 26 palomas, seguro que en un palomar hay más de una paloma", dice Quirós. Llevando el razonamiento a la fiesta: los invitados son palomas y sus saludos, palomares. Al ser un gesto recíproco, solo hay 99 saludos posibles para 100 invitados, con lo que dos se estrujarán en el mismo palomar numérico. Eso si no son de letras, y andan revoloteando a lo loco sin saber muy bien dónde meterse.
 
 


¡hasta más ver!
Ventura Pacheco

¿PARA QUÉ SIRVE LA LITERATURA?

Me sucede muchos días -no a mí, claro, sino a mis alumnos-: Profe, ¿y eso para qué sirve? Vivimos en la sociedad de la utilidad, del materialismo. Toda pregunta debe tener una respuesta, nada debe dejarse al socaire de la improvisación. ¿Y qué pasa con lo intangible? Entonces, ¿para qué sirve la literatura?
A mí me gusta escribir, les digo; hasta saben que he publicado un par de novelas -muchos sienten la curiosidad del título, los menos; los más me miran como un bicho raro-. Pero Profe, jopetas, no te salgas por la tangente. Una cosa es que tú tengas esas aficiones tan raras y otra que perdamos el tiempo delante de un libro. 
Ya no me ofendo, lo reconozco; en los tiempos que corren, hay que usar la imaginación. Nunca fue una buena época para la literatura, por mucho que nos cubramos de nostalgia irremediable. ¿Cuántos ejemplares vendía Lorca de su 'Romancero gitano'? Varios centenares, sin más. 
Vuelvo a la carga: a ver, si me preguntas para qué sirve eso de leer, te diré que para nada. Los miro fijamente, les confieso 'mi' verdad (y, de paso, les hablo algo de Machado): soy lo que soy -un hombre solo, sin estridencias- gracias a los libros. No podría entender mi vida sin ellos. No hablo ya de literatura, sino de mí. 
¿Por qué hacerlo? si nuestra materia es importante, si nuestros intereses los consideramos relevantes, debemos salir al aula con el pecho descubierto, sin imposturas. Aún recuerdo -añado ante los atónitos chicos- cuando en mi casa no había ni un solo libro. Fue un profesor de Literatura, Pedro, quien sembró la semilla... Yo, si no hubiera sido por él, me habría convertido en un chico más -no es que ahora sea diferente ni me crea más importante-, sin haber percibido cómo un libro, una película puede cambiarte la vida. Como Pedro hizo conmigo, yo me prometí transmitir ese maravilloso virus a mis alumnos -los que se dejen, claro-. Es la particular cadena de favores que intento cumplir. Lo recuerdo en momentos bajos: cada uno somos una pieza del engranaje, es inevitable dejarse llevar por el desaliento. 
Y en eso estamos...

Ismael Alonso Álvarez

domingo, 19 de febrero de 2012

¿Qué falla en Primaria a la hora de enseñar Matemáticas?

Llevo varios años dando clase en el Tercer Ciclo de Primaria y en varios centros distintos. En todos ellos he podido comprobar que a la hora de dar Matemáticas siempre me encuentro el mismo problema por parte de los alumnos: su falta de razonamiento lógico matemático. Si a ello se le añade la dificultad que presentan con el cálculo nos encontramos ante grupos de alumnos que "sufren" con dicha asignatura.

Pero ¿en qué momento de la escolaridad empieza a fallar el proceso de enseñanza/aprendizaje de la materia?

Llevo bastante tiempo dando vueltas a cómo se puede enfocar dicha asignatura desde las edades más tempranas para desarrollar en los alumnos y alumnas el razonamiento lógico matemático desde los primeros cursos.

¿Qué tipo de actividades no hacemos?

Me gustaría ser capaz de encontrar el camino más adecuado que pudiera desarrollar esta capacidad de razonamiento, porque aunque el cálculo también falla , este ámbito me parece más fácil de solucionar.

Cuando en el tercer ciclo intentamos resolver problemas matemáticos la situación de muchos de los alumnos es la siguiente: primero falla la lectura comprensiva del problema, después falla el razonamiento lógico de dicho planteamiento (no saben qué tienen que hacer), y cuando consiguen averiguar lo que hay que hacer viene la parte de resolver las operaciones que también les cuesta lo suyo. Por último deberían analizar la respuesta y llegar a la conclusión de que a veces se encuentran ante auténticos disparates y no son capaces de darse cuenta de ello.

Me parece que un proyecto muy interesante podría ser realizar una "programación vertical" del área en el que se reflejara cómo se va a trabajar dicha asignatura desde Infantil hasta 6º de Primaria. Esto solucionaría muchos problemas posteriores en Secundaria.

¿Puede ser que los docentes no tengamos claro el desarrollo de las capacidades del alumnos? ¿Que no sepamos en qué momento de su capacidad de abstración se encuentra?

En fin, son dudas que espero ir resolviendo poco a poco.

Gema E.R.